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lunes, 17 de febrero de 2014

¿Cómo decir esto sin darme asco?

¿Cómo decir esto sin darme asco, sin llamarme cobarde desde mi cobardía, sin ahorcar mi sangre a cada letra sudada, sin reírme de mis sueños de plañidera?
¿Cómo decir esto sin ser la vergüenza de mis cansancios elegidos, de mis elecciones erróneas, mis aciertos no buscados, mis búsquedas huérfanas, mis tesoros olvidados?

¡Quiero morir! ¿Me oye alguien? ¡Quiero morir!

No resurgir, no resucitar,  no ser alma por una vez...
Reencarnarme en un sueño infinito de luces-sombras, de huecos hondos, de charcos quietos, de sorderas de paz.
Nadatodo me consuela, nadatodo me destruye. En la nada me crezco en el todo me diluyo. En la nadatodo me acurruco, me aislo, me crezco,  me desnuco. En una especie ya extinta de escorpión rosa, como la pantera, la flor y mi ojete; que huye mis ideas,  mis sentires, mis espíritus... con el aguijón de su boca desde mis abismos.

Cada día me vacío. Cada noche me recargo y en mis cargas soy liviano, ligero, humo, soy aire... Estoy incómodamente cómodo en cualquier lugar y en cualquier lugar estoy cómodamente fuera de sitio. Mi sitio es la nada. Mi sitio lo es todo. No me fío de mí.  No confío en mí. Mi confianza es mi lastre; mi lastre mi duda; mi duda mi redención de mujer bendita...

Mi yo es mi cadena mi sustento, mi bautismo mi entierro, mi amuleto mi descrédito,  mi caminar mi tropiezo, mi veneno mi vacuna, mi remedio mi quebranto, mis cuernos mi cornalón, mi droga dura mi vino sin de pordiosero, el bueno, el feo y el malo en el mismo esqueleto.
No valgo para quererme y en mis odios me amo.

Hovik Keuchkerian - (desconozco el título)

viernes, 18 de noviembre de 2011

Las goteras de nuestra vida · Hovik

Los niños negritos no comen, no, no comen, sus madres tienen los ojos sepultados en tumbas vivas, en cauces de ríos de lágrimas secas, con barrigas preñadas de muerte, la esperanza de vida está por debajo de un año. Me cago en mi puta vida entonces.
¿Se trafica? sí.
Se trafica con armas, con drogas, con hombres, con mujeres, con niños, con vidas, con ideologías, con internet, con política, con poder, con sueños, con meterte el miedo en el cuerpo.
Cada mañana, cada mañana me miro en el espejo y lo que veo no me gusta, y entonces, en vez de comerme mi propia mierda fresca, te jodo a ti, te jodo a ti, y te jodo a ti. ¿Por qué?
Por que la culpa, amigos, la culpa siempre es de los demás, y la enfermedad se llama "vivamos la vida de los demás por que no tengo cojones ni sangre de vivir la mía".
Tengo goteras en mi casa, goteras en mi curro, goteras en mi corazón. De las goteras en mi cabeza os hablo otro día porque ahora quiero dormir, cuando duermo no pienso. No pensar.

Yo sólo quiero volver, amigos, yo sólo quiero volver a las entrañas de mi madre, a nadar sumergido, flotando en una paz infinita, en una duermevela blanca de un cuerpo y dos corazones abrazados por un cordón. Caliente, protegido, acurrucadito, indefenso pero invulnerable, yo sólo quiero volver al día en que mi madre me cantó mi primera nana, sólo quiero eso.

Sería necesario, sería un sueño muy bonito, que todos, por un breve instante, por un breve parpadeo de tiempo, regresásemos a las entrañas de nuestras madres, para recuperar un poquito de la pureza que hemos perdido por el camino.

Hovik